En esta semana que pasamos fuimos testigos de un conjunto de situaciones
y de anuncios por parte del gobierno de Beder Herrera que no hacen más que
confirmar la política de improvisación que se va dando en la gestión. Como
ejemplo de estas improvisaciones vemos que esta semana que ha pasado se han
hecho anuncios de asfaltar calles, gestionar un transporte público, construcciones
de viviendas y también desarrollar en la educación pública
conocimiento de robótica, etc.
Estos anuncios fueron realizados por el ministro de
Infraestructura y el de Educación y también por el Gobernador. Nos preguntamos ¿cuál
es el programa de gobierno para llevar adelante estas medidas?, acaso lo
referido a infraestructura de Capital no depende del municipio de Capital, ¿cómo
este gobierno respeta las autonomías municipales?
También somos testigos por medio del canal oficialista de la provincia,
de la tarea asistencialista de los funcionarios del gobierno que
salen a recuperar plazas y a estregar herramientas para su mantenimiento; lo
interesante es que los funcionarios que lo hacen son el Ministro de Gobierno y
de Salud, como si no tuvieran trabajo en sus áreas.
Por último, vivimos ésta semana el acto de graduación de nuevos policías
con la presencia del Gobernador quién en su discurso revindica la acción de la
fuerza policiales recurriendo al patriotismo y al orgullo de ser policía, nos
queda para preguntarnos ¿para defender los intereses de quién?
Por otro lado se dieron distintos hechos de resistencia y reclamos por
parte de los afectados como son el caso de la Escuela Polivalente de Arte y la crisis
de infraestructura que vive el Profesorado de Arte y Comunicación. También en
el departamento Famatina se hizo sentir la falta de legitimidad de
la Diputada Adriana Olima con un escrache. Este último hecho tomo un nivel de
visibilidad en la opinión pública a partir de que la prensa -tanto
oficialista como opositora- lo puso en la primera fila de las noticias locales generando
de esta forma una confrontación directa entre Beder Herrera y el intendente de
Famatina Ismael Bordagaray (no nos olvidemos que estos hechos se ponen en la
agenda mediática en el marco de un año electoral y que no hay mejor opositor que
el que sale del propio riñón). Al tiempo de escribir esta editorial había
trascendido que se ha librado la orden de captura para 6 personas
que participaron del escrache.
Con todos estos elementos en la mesa le entramos al análisis de algunas
cosas que nos quedaron resonando de la semana.
Una reflexión
En la provincia de la Rioja, pero más precisamente en la Capital hace más
de dos años que se vive un estado policiaco que se agudizo aún más a partir de
las grandes movilizaciones que tuvieron lugar a principio del 2012 en contra la
mega minería y lo notamos en los barrios con los dos policías que se encuentran
en todas las esquinas. Lo interesante a tener en cuenta que para
poder preservar los intereses que el Estado representa necesita de tres
herramientas principalmente, la educación, la represión (policía, cárceles,
tribunales, etc.), medios de comunicación masivos.
En su discurso, durante el acto de egresados de la policía de la
Provincia, el Gobernador hiso hincapié a los presente de la importancia de “tener conciencia
clara de quiénes somos, de dónde venimos. Somos una Provincia humilde. Tenemos
que tener en claro, que somos una Provincia orgullosa de nuestro
pasado”.
Nos preguntamos ¿la mayoría de los de los policías egresados/as acaso no
son de familias humildes?, e ingresan en la carrera de policía por las pocas
opciones laborales que tienen los jóvenes en general. ¿Acaso en nuestra
historia La Rioja no es destacada a nivel nacional por las luchas montoneras en
la cual se luchaba por construir una provincia autónoma de los intereses de los
unitarios?, entonces, ¿a qué historia se remite el gobernador y que orígenes
pide que tengan en cuenta los nuevos policías?, para defender ¿bajo que intereses
forman a los agente de seguridad?
Para nadie es ajeno que la inseguridad la padecemos las clases
populares, trabajadores y trabajadoras, ya sea como víctimas de los delitos
comunes, como así también lo sufren los familiares de los supuestos delincuente
que en su mayoría son pibes menores de edad expulsados de la sociedad por falta
de opciones y de contención social y estatal. Basta pararse un instante en la
puerta de la Alcaldía y observar de lo que estamos hablando, las puertas llenas
de familias humildes que con sus cositas entre las manos averiguan que ha
pasado con su detenido.
Siempre el conflicto social se termina cortando por lo más delgado como
son el enfrentamiento en los barrios de los pibes marginados que pelean con otros
pibes policías adiestrados a tener odio a sus propios orígenes de clase. Esto
sucede mientras los verdaderos delincuentes, que han dejado sin autonomía y
futuro a nuestra Provincia, siguen protegidos por esta fuerza de seguridad
entrenada para ello, sosteniendo el orden establecido garantizando de esta
forma la gobernabilidad.
No nos
engañemos, la situación de inseguridad en nuestros barrios, con la
presencia de la policía no solo no se ha reducido si no que se
acrecienta todos los días, entonces cabe preguntarse ¿a quién está protegiendo
la Policía?
Hoy vivimos una situación dramática con nuestros jóvenes los cuales
carecen de opciones y perspectivas que los contengan y los guíen a su
realización como personas útiles para la sociedad, partiendo desde los
referentes que nos representan hasta la contención familiar que, en la mayoría
de los casos, sus padres se encuentran igual o más desorientados que los
propios jóvenes producto de la descomposición social que han vivido y vive
nuestro pueblo producto de las políticas de turno que lo único que han sabido
resolver -con improvisaciones- fueron políticas de engaño al pueblo para seguir
perpetuándose en el poder.
Esta situación no da para más. Plantearnos el problema para empezar a
construir alguna puntas de solución, es el desafío que tenemos por delante.
Hasta la próxima. TAO